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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Recursos Escuela Sabática 

I Trimestre de 2008 

Libro Complementario 
Ideas prácticas para el discipulado 



El discipulado en acción 



El escritor W. T. Greenfell comenta que fue a través de los labios 
de D. L. Moody que él "escuchó por primera vez el llamado del Ma- 
estro [...] de dejar el mar poco profundo, la playa de la vida humana 
en la que muchos pasan sus días, jugando con la arena, o temerosos y 
desconfiados, y dejan de ver aquello que es lo único que hace que la vida humana 
valga la pena, y así pierden las gloriosas oportunidades de servir". Este capítulo 
nos animará a contemplar las oportunidades de servir, al examinar lo que está 
involucrado en el discipulado. Dios nos ha llamado a todos, pero cada uno debe 
discernir ese llamado y seguir su conducción. Cada uno de nosotros tiene opor- 
tunidades para servir, pero nosotros debemos ser capaces de tomar esas oportu- 
nidades y aprovecharlas de la mejor manera posible. 

Demasiados de nosotros estamos satisfechos con quiénes somos o dónde servi- 
mos. Algunos de nosotros queremos ser alguna otra persona o servir en otra par- 
te. No obstante, eso puede no ser lo que hemos sido llamados a ser o a hacer. 
Cada uno de nosotros es llamado a lo mejor de lo que somos y a poner el discipu- 
lado en acción para el Maestro. El Dr. Martin Luther King, hijo, estaba en lo 
cierto cuando dijo: "Si eres llamado a ser un barredor de calles, barre las calles 
así como Miguel Ángel pintaba, o Beethoven componía música o Shakespeare 
escribía poesías. Barre las calles tan bien que todas las huestes del cielo y de la tie- 
rra se detengan para decir: 'Aquí vivió un gran barrendero que hizo bien su traba- 
jo'". 



Citado en A. Gordon Nasby, ed., Treasury ofthe Christian World, p. 326. 
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Servicio y discipulado (Lucas 4:38, 39) 

Los tres evangelios sinópticos registran la visita de Jesús a la casa de Pedro, donde 
él y sus discípulos encontraron a la suegra de Pedro enferma con fiebre. Sin em- 
bargo, Lucas es singular en su presentación. Como médico, no solo diagnosticó 
que ella "tenía una gran fiebre", sino también su fraseología se conforma con 
uno de los términos técnicos que los griegos usaban para clasificar las fiebres. En 
otras palabras, Lucas usó su capacidad profesional, como autor y médico, para 
rendir un servicio valioso a sus lectores. Aquí está la característica distintiva del 
discipulado: Los discípulos usan todas sus habilidades y sus capacidades para 
servir al Señor y para bendecir a otros. 

Cuando Jesús llegó al hogar de Pedro, parece que la matriarca de la familia estaba 
enferma e incapaz de rendir servicio a los visitantes. Al llegar Jesús, se le habló 
de la condición de ella. Obviamente, los que se lo dijeron esperaban que él hiciera 
algo. Mientras los tres evangelios sinópticos presentan a este como el primer mi- 
lagro que realizó Jesús, esta expectativa sugiere que el ejemplo de servicio de 
Jesús era no solo conocido y comprendido, sino también se dependía de él. Y, en 
el milagro de Jesús de sanamiento, vemos más que simplemente hospitalidad. 
Esto no era solo un gesto cortés hecho al huésped. La mayoría de los huéspedes 
habrían sido incapaces de hacer lo que hizo Jesús. El hecho de que los discípulos 
se lo pidieran y que Jesús se los otorgara habla de la dinámica de la situación. Este 
milagro representa el servicio a alguien que tenía una necesidad. 

El investigador George Rice afirma que, en ese ambiente, una fiebre alta signi- 
ficaba una posesión demoníaca. El sanar Jesús la fiebre de la suegra de Pedro 
indicaba, a los que estaban presentes, que él tenía poder sobre los demonios y con 
eso era capaz de liberar a esa mujer del poder de Satanás. Esto subraya el poder 
que residía en Jesús así como su interés en las necesidades humanas y su dispo- 
sición a atender esas necesidades. Pero, más importante, habla de su control sobre 
Satanás y de su capacidad de liberar a los cautivos. 

Sin embargo, la parte más intrigante de esta historia reside en las circunstancias 
personales de Jesús. Había llegado a la casa de Pedro exhausto, después de un 
día agitado de enseñanza y curaciones. No obstante, cuando se encontró con al- 
guien que necesitaba su ayuda, él no vaciló, aun cuando estaba cansado. En cam- 
bio, sirvió al necesitado: liberó a la mujer de la cautividad. 

Note también que, en forma correspondiente, después de que la suegra de Pe- 
dro fue sanada, ella no dejó pasar la oportunidad de servir. Al recuperarse, en- 

George E. Rice, Lucas, a Plagiaríst? (Nampa, Id.: Pacific Press Publishing Association, 1983). 
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contró una casa llena de invitados cansados y con apetito, que se habían preocu- 
pado por ella. Aunque ella podría haberlo hecho, no se quejó de estar exhausta o 
fatigada por su enfermedad. Más bien, inmediatamente empezó a atenderlos, 
comenzó a servirlos. (La palabra griega usada está relacionada con la palabra que 
significa un "siervo", "un ministro" o un "diácono".) Inspirada por Jesús, esta 
mujer comenzó su servicio, o discipulado, inmediatamente al recuperarse. 

El Maestro lo ha liberado a usted de la terrible enfermedad del pecado. ¿Ha de- 
vuelto en servicio, o ha estado dando excusas: hablando de falta de adiestra- 
miento o de tiempo? ¿Qué aplicaciones para el discipulado puede usted extraer 
de esta historia? 

Los desafiados físicamente y el discipulado 

(Lucas 5: 1 7-26; Marcos 1 0: 46-52) 

Un día, Jesús estaba en un hogar enseñando a los fariseos y a los maestros de la 
ley, "y el poder del Señor estaba con él para sanar" (Lucas 5:17). Algunos hom- 
bres trajeron a un hombre físicamente afectado, para ver a Jesús. La multitud 
era tan grande que tuvieron dificultades para alcanzarlo. Así que, los amigos del 
enfermo subieron al techo, quitaron algunas tejas y bajaron al hombre por el 
techo, para ponerlo delante de Jesús. Esta demostración de fe impresionó a 
Jesús. El le dijo al hombre: "Amigo, tus pecados te son perdonados". 

Esta es una historia que intriga. ¿La fe de quién era más notable: la del paralítico 
o la de quienes lo transportaron? Tal vez, la fe de todos ellos es notable. No 
podrían haberlo llevado sin el consentimiento de él, y él no estaba pateando ni 
protestando, y su perseverancia en encontrar una entrada alternativa demuestra 
su fe. Los verdaderos discípulos encontrarán una manera de realizar actos de mi- 
sericordia para aliviar el sufrimiento, y elevar el nombre y la causa de su Maestro, 
aun cuando no se vea ningún camino posible. 

Jesús instruyó al hombre paralítico para que tomara su cama y se fuera a su casa. 
Para el asombro de la multitud, él hizo precisamente eso. Sin embargo, este no era 
un camino a casa ordinario. Lucas dice que él se fue a casa "glorificando a 
Dios". El acto de alabanza del hombre tiene significado para el discipulado. Su- 
giere que él estaba compartiendo abiertamente lo que Dios había hecho por él, lo 
que implica el discipulado. 

Marcos dice que otro día, mientras Jesús, sus discípulos y una gran multitud sal- 
ían de Jericó, se encontraron con el ciego Bartimeo, que mendigaba a la orilla del 
camino (Marcos 10:46-52). Oyendo que Jesús estaba pasando por allí, Bartimeo 

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clamó pidiendo misericordia. Muchas personas lo reprendieron, pero él no se 
desanimó. 

Jesús se detuvo, llamó a Bartimeo y le preguntó qué quería. Él • contestó que 
quería tener la capacidad de ver. Jesús le dijo que su fe lo había sanado. Inme- 
diatamente, recibió su vista y comenzó a seguir a Jesús por el camino. Otra vez, 
esto significa que Bartimeo llegó a ser un discípulo. 

Compara y contrasta la respuesta de estas personas con dificultades físicas con 
la de los dirigentes judíos y otros que podían ver y caminar. ¿Qué ejemplo de 
discipulado demostraron estas dos personas con defectos físicos? ¿Qué pueden 
aprender los discípulos modernos de ellos? Aunque estas dos personas defectuo- 
sas fueron sanadas, Pablo, que sufrió de un "aguijón en la carne" (2 Corintios 
12:7), no lo fue. ¿Cuál es la diferencia, y cómo alguien puede afrontar los desaf- 
íos que tiene? 

La vista física es esencial para seguir las curvas y los desvíos de una ca- 
rretera. En forma similar, el discernimiento espiritual es indispensable 
para avanzar por las curvas del camino de la vida. 



Las relaciones y el discipulado 

(Mateo 10:34-37; comparar con Lucas 12:49-53) 

El cristianismo ha sido considerado tradicionalmente como una religión que de- 
fiende la paz. Jesucristo es considerado ampliamente como un pacifista, y algunos 
abogados de la no violencia le dan el crédito por ese concepto que tienen ellos. En 
ocasión del nacimiento de Jesús, los ángeles lo llamaron el Príncipe de Paz. 
Cantaron que traería paz a la tierra. Cuan sorprendentes son, entonces, sus pa- 
labras que aparecen en Mateo 10:34 al 37 y en el pasaje paralelo de Lucas 12:49 
al 53. Aquí, Jesús dijo que él vino a traer espada, no paz, y que vino para que los 
miembros de las familias se pusieran unos contra otros. ¡Esto no parece nada 
pacífico! ¿Cómo podemos explicar las actividades de los cristianos que pelean 
guerras santas en el nombre de Cristo contra el trasfondo de tales afirmaciones? 

Póngase en el lugar de los contemporáneos de Jesús. Ellos esperaban que el 
Mesías fuera un conquistador que vencería a sus enemigos, y establecería una 
paz permanente y con las bendiciones. ¿Cómo se sentiría usted después de escu- 
char las palabras de Jesús? ¿Seguiría deseando aceptarlo como el Mesías o que- 

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daría desencantado? ¿Comprendieron sus oyentes históricos algo que nosotros no 
entendemos? ¿Se nos pide literalmente que odiemos al padre, la madre, las 
hijas, los hijos, los hermanos, las hermanas y otros parientes para ser cristianos? 
¿De qué estaba hablando realmente Jesús? 

Matthew Henry cree que Jesús estaba hablando acerca de la paz y la prosperidad 
temporales. El escribió: "Cristo vino a traer paz con Dios, [...] paz en la con- 
ciencia y paz con los demás. [...] En el mundo había que esperar aflicción. [...] 
Si todo el mundo recibiese a Cristo, habría una paz universal, pero mientras se lo 
rechace aquí, los hijos de Dios, que no son del mundo, han de esperar la enemis- 
tad de parte de los que son del mundo". 

Jesús parecía estar preparando a sus discípulos para encontrarse con respuestas 
muy variadas al evangelio de parte de los miembros de la familia y los amigos. 
Él sencillamente declaró que la aceptación del evangelio haría que algunos 
miembros de la familia se levantaran contra otros. Además, los discípulos deber- 
ían tener claras sus prioridades , lo que puede demandar una mirada renovada a 
las relaciones familiares. Jesús invitó a sus discípulos a amar las relaciones 
humanas menos de lo que lo amaban a él. Como la "perla de gran precio", ninguna 
relación o posesión puede compararse en valor con Cristo. En consecuencia, los 
discípulos deben establecer prioridades en sus relaciones y poner a Jesús prime- 
ro. 

¿Tengo alguna posesión o alguna relación que atesoro más de lo que atesoro 
mi relación con Jesús? El escritor Charles Tindley ciertamente está en lo co- 
rrecto; no debería haber nada entre nuestras almas y el Salvador, ni siquiera las 
relaciones familiares. Dios debería ser lo primero, lo último y lo mejor en nues- 
tras vidas. 

Para la salvación, el discipulado puede requerir que los cristianos sacrifiquen 
el amor a la iglesia en favor de un romance con su Salvador. 



Llevar la cruz y el discipulado 

(Marcos 8:34-38; Mateo 16:24-26; Lucas 9:23-26) 

El concepto de llevar la cruz está estrechamente relacionado con los de la no 
violencia y las relaciones, como se analizó antes. Refuerza los argumentos de 
Mateo 10, y los tres evangelios sinópticos lo presentan en la primera predicción 

3 Matthew Henry, Comentario bíblico,^. 1.111. 

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de la pasión de Jesús (Mateo 16:21-26). Jesús dijo: "Si alguno quiere venir en 
pos de mí, niegúese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame". Bosqueje, en unas 
pocas oraciones, qué dice esto acerca de Dios, del discipulado y de la libertad in- 
dividual. 



La crucifixión era una forma de castigo cruel, dolorosa y temida, muy usada en el 
mundo antiguo. Se originó con los persas y más tarde fue adoptada por los roma- 
nos para su uso por todo el Imperio. ¿Cómo habrán entendido los oyentes de 
Jesús su declaración de Mateo 10:38 y Marcos 8:34? ¿Qué quiso decir Jesús al 
indicar que los que lo siguieran debían negarse a sí mismos y tomar sus cruces? 

La esencia del pecado es vivir una vida dirigida por uno mismo. El yo estaba 
en la raíz del primer pecado, y está en la raíz de todo pecado (ver Génesis 3:6; 
Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:1-6). Por lo tanto, Jesús invitaba a los discípulos a 
renunciar a sus deseos pecaminosos naturales a fin de dar un compromiso total a 
su causa, aun si hacerlo significaba la muerte. Lee Marcos 8:34. ¿Qué significa el 
pensamiento de que cada uno de nosotros tiene una cruz en relación con nuestro 
discipulado? 

Siendo que seguir a Jesús significa discipulado, y siendo la esencia del pecado vi- 
vir una vida dirigida por uno mismo, la cruz que los discípulos deben estar dis- 
puestos a llevar involucra ceder el yo y los deseos centrados en el yo a la voluntad 
de Dios. Así, como para vivir haciendo la voluntad de Dios a fin de salvar a la 
humanidad, Jesús negó sus deseos, los discípulos deben negar sus propios de- 
seos egoístas para recibir la salvación de Dios. En el contexto de la primera pre- 
dicción de la Pasión (Marcos 8:31-38), llevar la cruz involucra la disposición de 
ceder la voluntad de uno a Jesús, así como él voluntariamente cedió su voluntad a 
las elecciones de Dios para él. 

¿Qué cruz está usted dispuesto a llevar por Jesús? ¿Hay una cruz que no está dis- 
puesto a llevar? 

La esencia del pecado es vivir una vida dirigida por uno mismo. La esencia 
del discipulado es vivir una vida dirigida por Cristo. 

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Milagros y discipulado 

El ministerio de Jesús, especialmente antes de Cesárea de Filipo y de la transfi- 
guración, estuvo marcado por muchos milagros. De hecho, Jesús era conocido 
como un obrador de milagros. Por eso, es solo natural que los milagros de Jesús 
influyeran sobre sus discípulos. Las instrucciones dadas a los Doce antes de su 
viaje misionero incluían la operación de milagros (ver Mateo 10:8). Marcos nota 
que, cuando Jesús designó a los Doce, uno de los propósitos de ese nombramiento 
involucraba la operación de milagros (Marcos 3:15). De hecho, las instruccio- 
nes para su primer viaje misionero incluían el otorgamiento de autoridad sobre 
los demonios, y durante su viaje "echaban fuera muchos demonios, y ungían 
con aceite a muchos enfermos, y los sanaban" (Marcos 6:13). 

Lucas también nota que cuando Jesús envió a los 72, el hacer milagros era también 
parte de sus instrucciones (Lucas 10:9). Además, él dice que ellos regresaron a 
Jesús sintiendo gozo por su éxito en este respecto. De hecho, Jesús caracterizó su 
éxito como la caída del reino de Satanás (Lucas 10:18-20). Esto confirma que, 
durante ese tiempo, los milagros eran una parte integral del discipulado. 

¿Qué evidencia bíblica puede usted citar para probar que Jesús tenía la intención 
de que los milagros fueran parte de las capacidades de los discípulos después de 
que él se fuera? ¿Qué luz arrojan los siguientes textos sobre este tema? 

CQ Mateo 28:19, 20: Jesús comisionó a sus discípulos para hacer discípulos de 
todas las naciones. Debían enseñar y bautizar a la gente en el nombre de la 
Trinidad. Debían desarrollar nuevos discípulos y enseñarles a practicar todo 
lo que Jesús les había mandado, que incluiría la realización de milagros. 

O Marcos 16:15 al 18. Esta es la versión que dio Marcos de la comisión final a 
sus discípulos. Note que, además de lo que registró Mateo, Marcos dice que 
milagros seguirían a los que creyeran. 

Si el ministerio de Jesús involucraba milagros, como hemos dicho, y si el 
discipulado de sus seguidores involucraba milagros, como también lo afir- 
ma el libro de los Hechos, ¿por qué no hay más milagros en nuestro disci- 
pulado hoy? ¿Cómo podemos explicar esto, especialmente a la luz de... 

B¡ Mateo 7:7, 8. Jesús dice que, si pedimos, se nos dará; si buscamos, hallare- 
mos; y si llamamos, la puerta se abrirá para nosotros. Hasta dice que todos 
los que pidan, recibirán; y todos los que buscan, hallarán; y a todo el que 
llama, las puertas se abrirán. 

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O Mateo 9:29. Jesús dice: "Conforme a vuestra fe os sea hecho". 

O Juan 14:11 al 14. Jesús dice que, porque él iba a ir al Padre, haría todo lo 
que nosotros pidiéramos en su nombre, para que el Padre pueda ser glorifi- 
cado en el Hijo. 

¿Podría ser el problema la falta de fe de nuestra parte? Considera estos comenta- 
rios de Elena de White: "El Señor se chasquea cuando su pueblo se tiene en esti- 
ma demasiado baja. Desea que su heredad escogida se estime según el valor que 
él le ha atribuido. Dios la quería; de lo contrario no hubiera mandado a su Hijo a 
una empresa tan costosa para redimirla. Tiene empleo para ella y le agrada cuando 
le dirige las más elevadas demandas a fin de glorificar su nombre. Puede esperar 
grandes cosas, si tiene fe en sus promesas". 4 

El discipulado no requiere que uno haga cosas grandes o sea una persona impor- 
tante. Todo lo que Dios demanda de los discípulos es que imiten al Maestro, y 
sean y hagan lo mejor posible. Cada discípulo ha recibido algún talento o don 
de Dios, que debería ser invertido y usado para el progreso del Reino. Dedique- 
mos nuestros talentos y nosotros mismos al servicio del Maestro. 

El mandato de ir a todo el mundo y hacer discípulos fue dado a cada discípu- 
lo. El mundo, para usted, comienza donde usted mismo se encuentra. 



4 Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 621 . 

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